La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina. Puede ser de diferentes tipos, siendo las más frecuentes las siguientes incontinencias:


Incontinencia urinaria de esfuerzo.


Es la pérdida involuntaria de orina aumentar la presión intraabdominal: al toser, estornudar, saltar, etc. Este tipo de incontinencia se relaciona con la pérdida de tono de los músculos del suelo pélvico (muy frecuentemente por el embarazo, el parto o la menopausia) empeora con todo aquello que favorezca el aumento de presión intraabdominal (obesidad, estreñimiento, esfuerzos…).

Incontinencia urinaria de urgencia.


En este caso la pérdida involuntaria se debe a una hiperactividad del músculo detrusor de la vejiga, la actividad de este músculo contrae la vejiga y se produce una necesidad urgente de orinar llegando a salir la orina involuntariamente. Su causa puede ser por infecciones, tumores, enfermedades neurológicas, pero lo más frecuente es que la causa sea desconocida.

Incontinencia urinaria mixta.


Sucede cuando se dan síntomas de ambos tipos de incontinencias (de urgencia y de esfuerzo).

La incontinencia urinaria de esfuerzo da cierto margen para la anticipación, veamos el clásico ejemplo: justo antes de estornudar o toser la persona cruza las piernas, el grado de severidad puede ser desde una pequeña incontinencia al hacer grandes esfuerzos hasta incontinencias con esfuerzos mínimos (como por ejemplo con el simple esfuerzo de andar). En la incontinencia de urgencia no hay ninguna anticipación, de repente se contrae el detrusor y la urgencia para orinar es tal que no da tiempo de llegar al baño.

Al llegar la menopausia, la bajada de estrógenos produce sequedad vaginal, y con el tiempo, una atrofia genitourinaria que podría generar molestias añadidas además de favorecer la incontinencia urinaria.

¿Existe tratamiento?


En el caso de las incontinencias mixtas, se tratarían con las medidas que se proponen para la incontinencia de esfuerzo y para la de urgencia.

Para la incontinencia de esfuerzo se deben evitar el estreñimiento y la obesidad. Se puede tratar a través de la recuperación del tono muscular del suelo pélvico mediante ejercicios de suelo pélvico (lo ideal sería acudir a fisioterapeutas especialistas en suelo pélvico). En los casos severos también puede tratarse quirúrgicamente.

 “Al llegar la menopausia, la bajada de estrógenos produce sequedad vaginal, y con el tiempo, una atrofia genitourinaria que podría generar molestias añadidas además de favorecer la incontinencia urinaria”


La incontinencia de urgencia se puede beneficiar de la fisioterapia y la reeducación vesical; se recomiendan ciertas medidas dietéticas como evitar bebidas excitantes (café, té), evitar las bebidas carbonatadas y el alcohol. El extracto de semillas de calabaza mejora la incontinencia de urgencia en las fases iniciales, y las isoflavonas de soja ayudan a mejorar las molestias derivadas de la atrofia geniourinaria. En casos severos de incontinencia de urgencia se pueden utilizar fármacos que relajan el músculo detrusor.

Dra. Miriam Al Adib Mendiri.

Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Extremadura.

Especialista en Ginecología y Obstetricia.

Colegiada Nº 06/5634

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