Como ya hemos dicho en este blog, en los últimos años múltiples investigaciones se acercan cada vez más a una mejor comprensión del complejo e importantísimo papel para la salud humana que desempeñan los microorganismos que se encuentran en muchos de nuestros tejidos como el intestino o la vagina. Al conjunto de microorganismos que mantienen este equilibrio se denomina microbiota. Hay una microbiota específica en cada tejido, y tiene múltiples funciones beneficiosas como: intervención en el equilibrio inmunológico, en el metabolismo, nutrición, etc.


Hoy quiero compartiros nuevos trabajos sobre la microbiota vaginal y su papel en el virus del papiloma humano. Como ya sabemos, la microbiota tiene un importantísimo papel en el mantenimiento de la homeostasis de la vagina, y cuando hay un desequilibrio, se produce lo que se denomina: disbiosis.

Una vagina que cuenta con una comunidad de microorganismos donde no hay disbiosis (donde hay un predominio bacterias beneficiosas) tendrá una buena barrera defensiva, pues estas bacterias (que pertenecen mayoritariamente al conjunto de los lactobacilus) se encargan de producir sustancias que mantienen el pH ácido y nos protegen de infecciones, entre las sustancias que producen tenemos algunas como: ácido láctico o el peróxido de hidrógeno, con todo ello preservan la integridad del epitelio vaginal y favorecen la inmunomodulación local. 

Recientes investigaciones (1, 2, 3) han asociado comunidades bacterianas ricas en Lactobacilus (y en especial Lactobacilus Crispatus) con una mejor defensa contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), evitando la adquisición de dicho virus  o para que en caso de adquirirlo, este no conduzca al desarrollo de lesiones en el cérvix. En cambio, vaginas con otras comunidades bacterianas con bacterias menos beneficiosas (como el L. iners o Fusobacterium) se asocian a más propensión a lesiones malignas o premalignas en cérvix producidas por el VPH.

  “Una vagina que cuenta con una comunidad de microorganismos donde no hay disbiosis tendrá una buena barrera defensiva, pues estas bacterias (que pertenecen mayoritariamente al conjunto de los lactobacilus) se encargan de producir sustancias que mantienen el pH ácido y nos protegen de infecciones”


Todavía queda mucho por investigar sobre estas comunidades de microorganismos y de si la administración de determinados probióticos nos pudiera ayudar a mejorar nuestra salud.

En cualquier caso, ya hemos hablado en este blog sobre la importancia de los buenos hábitos para mantener una buena comunidad de “bichitos” buenos para nuestra salud. También hemos hablado de la importancia de las bacterias del intestino para la salud en general, de la microbiota intestinal para el mantenimiento de la microbiota vaginal…

Para no repetir cosas te dejo este artículo que escribí en 2017 sobre estos maravillosos “bichitos” por si no lo leíste en su día: Salud intestinal y endometriosis. Autocuidados.

Que gocéis de salud y ¡Hablemos de vaginas! 😉

Bibliografía


(1) The vaginal microbiota, human papillomavirus and cervical dysplasia: a systematic review and network meta-analysis.
Norenhag J, et al. BJOG. 2020
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/31237400/

(2) Correlation between the diversity of vaginal microbiota and the risk of high-risk human papillomavirus infection.
Chao XP, et al. Int J Gynecol Cancer. 2019.
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/30640680/

(3) Vaginal dysbiosis and the risk of human papillomavirus and cervical cancer: systematic review and meta-analysis.
Brusselaers N, et al. Am J Obstet Gynecol. 2019.
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/30550767/

Espero que este post os haya resultado útil. ¡Os espero muy pronto con nuevos contenidos! También podéis seguirme en Facebook, Twitter, e Instagram.