Recuerdo en cada uno de mis partos la fuerza que tenían unas simples palabras reconfortantes de ánimo y de apoyo por las personas que te acompañan en esos momentos. Sentir que esas personas confían en la capacidad de tu cuerpo para parir y la sensación de sentirte totalmente respaldada y protegida si algo fuera mal es de vital importancia…

Es imprescindible tener confianza en los profesionales que te acompañan, yo siempre me he encontrado muy arropada en esos momentos. En algunos de mis partos tuve algún leve contratiempo, pero al estar siempre sostenida por un entorno tan profesional como humano nunca sentí miedo. Y claro, en mi caso particular tengo doble ventaja: por un lado, en el Hospital de Mérida existe un gran equipo humano, y por otro lado estoy en el paritorio “como en casa”, rodeada de mis compañer@s habituales de trabajo, ¡gran ventaja!

En mi último embarazo, estando de vacaciones, una noche tuve contracciones: sólo el pensar que podría verme obligada a tener que parir allí me aterrorizaba, en un hospital donde no conocía a nadie, en el que seguramente habrá buenos profesionales, no lo dudo, pero la sensación de incertidumbre, de no conocer lo que me podría encontrar allí… Realmente estaba muerta de miedo. Por suerte, horas después cesaron las contracciones y no se inició el parto, pero fue una noche que siempre recordaré como angustiosa, tenía un miedo atroz de enfrentarme a un parto en un lugar desconocido para mí…
Puede haber gente a la que le resulte raro que esto lo pueda decir una ginecóloga, pero yo no entiendo donde está la rareza: soy una mujer, y como todas las mujeres siento lo mismo y tengo las mismas necesidades que cualquiera que se enfrenta a un parto, soy ginecóloga cuando trabajo, pero dejo de serlo para estar en el otro lugar cuando corresponde, y cuando estoy en ese otro lugar soy una mujer más (ni más ni menos), con la misma necesidad de ser atendida, apoyada, acompañada, comprendida y sostenida.

Al día siguiente, ante el miedo de ponerme de parto allí, me encontraba en un mar de dudas, no sabía si volver a casay dar por finalizadas mis vacaciones unos días antes de lo previsto. Casualmente contacté con un amigo matrón (que por cierto me asistió mi segundo parto) y me dijo que andaba cerca de donde yo estaba, que no me preocupara, que si se iniciaba el parto le llamara sin dudarlo a la hora que fuera, que él me acompañaría sin problema al Hospital (él, además, había trabajado en aquel Hospital hacía unos años). A partir de ese instante vino la calma, la tranquilidad (¡gracias, Pedro!), se esfumó todo mi miedo y disfruté los pocos días que me quedaban de vacaciones, tranquila, en armonía, rodeada de mi familia.

 

De ahí vino mi reflexión sobre lo que pueden sentir las mujeres que se sienten desprotegidas en este crucial momento de sus vidas por no contar con algún referente cercano que les acompañe en este proceso. Hace algún tiempo quienes parían en el Hospital, lo hacían sin ningún referente familiar a su lado, ni siquiera su pareja, pasaban las horas en paritorio hasta que salían con su bebé, eso era lo habitual. Imaginad por un momento lo que debían sentir esas mujeres, casi todas nuestras madres lo vivieron de esa manera.

Pensando en estas ideas he querido escribir este post, en el que expongo los datos científicos que existen en torno a la importancia del acompañamiento a las mujeres durante este proceso, y hasta qué punto trasciende esto a mejorar los resultados perinatales. También hablo sobre las doulas: una figura que aparece para cubrir esta necesidad de acompañamiento que tenemos las mujeres durante este camino hacia la maternidad, acontecimiento vital que cambia drásticamente nuestras vidas para siempre. Y es tanto así, que tenemos la necesidad humana de nutrirnos de otras mujeres que hayan pasado por esta experiencia, de otros profesionales, de grupos de apoyo de preparación al parto, grupos de lactancia… Todas necesitamos ayuda externa para afrontar este proceso de la maternidad que cambia nuestras vidas para siempre.

Apoyo continuo para las mujeres durante el parto (Fuente: Cochrane)

A lo largo de la historia, tradicionalmente y en el plano transcultural, las mujeres han sido asistidas y apoyadas por otras mujeres durante el parto. Sin embargo, desde mediados del siglo XX, el apoyo continuo durante el trabajo de parto ha dejado de ser lo habitual en muchos países. La atención obstétrica moderna somete con frecuencia a las mujeres a rutinas institucionales, las salas de parto funcionan con un enfoque hacia la atención orientada a los riesgos y dominada por la tecnología. Todo esto ha planteado inquietudes acerca de la deshumanización del parto, lo que ha producido el requerimiento de un retorno al apoyo continuo y personalizado para las mujeres durante el trabajo de parto (Klaus 2002).
Los elementos de esta atención y apoyo continuo incluyen: apoyo emocional (presencia continua, tranquilidad y elogio), información acerca del progreso del trabajo de parto y asesoramiento relacionado con técnicas de tratamiento, medidas de alivio (posturas para aliviar el dolor, tacto reconfortante, masajes,…) y defensa (ayudar a la mujer a comunicar sus deseos a otros).

La Cochrane hizo una revisión de estudios en la que incluyó 16 ensayos de 11 países, con más de 13.000 mujeres en una amplia diversidad de ámbitos y circunstancias. Se concluyó que las mujeres que recibieron apoyo continuo en el trabajo de parto tenían mayor probabilidad de parto vaginal, menos frecuencia de cesárea y de parto instrumental. Además, las mujeres tenían menor necesidad de recibir analgésicos, tenían mayor probabilidad de sentirse satisfechas y pasaban por un trabajo de parto levemente más corto. En general, el apoyo en el trabajo de partopareció ser más eficaz cuando era suministrado por mujeres que no eran a parte del personal del hospital. También pareció ser más eficaz cuando se comenzaba al iniciarse el trabajo de parto. No se identificaron efectos adversos. Por tanto, según la Cochrane el apoyo continuo durante el trabajo de parto debe ser la norma, en lugar de la excepción.
Los elaboradores de políticas y administradores de hospitales de países de ingresos altos que desean realizar reducciones clínicamente importantes en las altas e inapropiadas tasas de cesáreas deben advertir que el apoyo continuo por parte de enfermeras o parteras no puede lograr este objetivo, si no se llevan a cabo otros cambios en las políticas y rutinas. Es probable que el personal institucional no pueda ofrecer a las mujeres en trabajo de parto beneficios equivalentes a los de las personas que no son miembros del personal, si no se realizan cambios fundamentales en la organización y el suministro de atención de maternidad.

Sobre las doulas.
En nuestro actual contexto social, donde la tradición de los círculos de apoyo entre mujeres se ha perdido en gran medida, muchas se enfrentan a la maternidad solas, sin referentes cercanos. De esta necesidad, y tras los estudios que demostraron los efectos beneficiosos del acompañamiento a la mujer durante el parto, aparece la figura de la doula, que viene a recuperar ese referente cercano de apoyo que necesitamos las mujeres cuando nos enfrentamos al proceso del embarazo, parto y puerperio. Además, las doulas surgen, junto con otros grupos de apoyo (grupos de lactancia, preparación al parto…), para instaurar de nuevo esa red de apoyo entre las mujeres que no tienen a quién recurrir para resolver sus dudas, temores… acerca de muchos aspectos de la maternidad.

Qué son las doulas.
Son mujeres, en su mayoría madres, que acompañan y ayudan a otras mujeres antes, durante y después del parto.No existe ninguna titulación oficial para ser doula. Combinan su experiencia personal con la formación adquirida en el parto, la lactancia y la psicología perinatal en distintos cursos de capacitación. Casi siempre enriquecen su trabajo con alguna técnica alternativa (técnicas de relajación, yoga, reflexología podal, masaje,…) que beneficie a la mujer en esta etapa de su vida.

Cuál es su función.
Dar soporte, tanto físico como emocional, durante el embarazo, el parto y el puerperio, ayudando a las madres para que su camino hacia la maternidad sea una experiencia positiva. Ayudan a afrontar el momento del parto sin miedo,la etapa de la lactancia sin problemas. Protegen a las madres para que la crisis vital que pueda suponer la maternidad no sea traumática. No sustituye en ningún momento a la comadrona, ni al médico, ni toma decisiones que no le corresponden. Tampoco sustituyen el papel de la pareja, sino todo lo contrario, sirven de ayuda no solo a la mujer sino también a su pareja. Si el parto se produce en el hospital, además, el papel de la doula es el de conexión entre la pareja y el personal médico, en EEUU es práctica habitual la presencia de la doula en el hospital (cosa todavía poco extendida en nuestro país). Algunos hospitales norteamericanos incluso han comenzado a patrocinar los servicios de las doulas.

Cada vez más extendidas.
EEUU es uno de los países en los que las doulas están más extendidas, hay diversas asociaciones de doulas,algunas, con representación a nivel internacional. En América del Sur hay asociaciones de doulas en Brasil y Argentina. En Europa, el país en el que las doulas están más extendidas y su figura es ampliamente reconocida es en Reino Unido. Hay varias asociaciones de doulas en varios países europeos. En España cada vez son más y su labor va siendo más reconocida, siendo más numerosas en Cataluña y Madrid.