¿Qué es una buena educación sexual? Tratar la sexualidad de forma negativa o confusa nos lleva a un desconocimiento de lo que realmente es la sexualidad humana. Si queremos hablar de una buena educación sexual, deberíamos empezar a hablar del autoconocimiento del propio cuerpo y de las propias emociones, la fisiología y la anatomía, y por supuesto, de los aspectos emocionales y afectivos.


Hoy seguimos dentro de una sexualidad socialmente permitida donde todavía no se ha resuelto la dicotomía placer-reproducción, y la diferencia fundamental con antaño (la época de nuestras abuelas), es que si antes se imponía el modelo de mujer “casta” al servicio de la reproducción (donde para nada importaba el placer), ahora se impone el modelo de mujer hipersexualizada al servicio del placer. Y no se trata de un modelo hipersexualizado en el sentido de que la mujer disfruta más del sexo, sino en el sentido de que da más placer al hombre siendo objeto para el deseo y el placer.

La cosificación encorseta a la mujer dentro de un rol pasivo como sucedía con ese modelo de mujer casta de antaño, la diferencia es que si bien antes las mujeres estábamos al servicio de la reproducción, ahora estamos al servicio del placer, pero tanto antes como ahora se trata de una construcción social desde la misma mirada androcéntrica. 

Desde la infancia comienza ya a imponerse este modelo hipersexualizado, con el conocido fenómeno de la hipersexualización de las niñas.

Esta forma de entender la educación sexual no ayuda a romper estos estereotipos. Al llegar la adolescencia las charlas sobre educación sexual que llegan hoy a los jóvenes en los colegios e institutos es entendida como algo mecanicista, cuyo principal objetivo es explicar cómo se produce un embarazo y las enfermedades de transmisión sexual para saber cómo protegerse de los embarazos y de las enfermedades, lo cual está bien, pero falta algo: para nada se habla de las emociones, del placer, del vínculo…

Esta forma tan negativa de tratar la sexualidad como algo peligroso que puede generar embarazos no deseados y enfermedades añade al reduccionismo, que ya de por sí existe, un desconocimiento de lo que realmente es la sexualidad humana, para acabar entendiéndola como algo que se rodea de tabúes, culpas, vergüenza y/o miedo.

Por supuesto, no estoy diciendo que no haya que enseñar a los adolescentes a protegerse del embarazo y las enfermedades de transmisión sexual, pero esto no es suficiente porque en la sexualidad no es todo negativo y peligroso, y transmitirles solamente el concepto negativo del sexo no va a cubrir la natural curiosidad que tienen a estas edades por saber más sobre la parte positiva del sexo: el placer, el deseo, el afecto, el disfrute, el vínculo, el autoconocimiento…

Una buena educación sexual debería incluir el autoconocimiento del propio cuerpo y de las propias emociones, no limitarse a la parte reproductiva (vagina, útero, ovarios, pene, espermatozoides, óvulos…) y a la parte negativa (embarazos no deseados y ETS) sino también al resto de la fisiología y anatomía que tiene que ver con el placer (el clítoris, los orgasmos, el deseo…), y a la parte relacionada con los aspectos emocionales y afectivos.

Una buena educación sexual…


• Enseña lo importante que es quererse y respetarse a uno mismo y respetar a los demás.

• Transmite que la sexualidad no puede deslindarse de la parte afectiva, del erotismo, del placer, del respeto hacia las diversas sexualidades.

• Evitaría que nuestra cultura siga siendo tan «castrante» para con cualquier tipo de diversidad sexual que se salga de los patrones establecidos por el heteronormativismo.

• Fomentaría una visión más sana, respetuosa y saludable de entender el sexo.

Creemos que por vivir en la era de la información, los adolescentes tienen toda la que necesitan, y como la educación sexual es tan limitada y está centrada en los peligros del sexo, acaban buscando información sobre sus inquietudes no resueltas en internet.

Lo peor es que la mayoría de las veces no van a dar con las fuentes de información más adecuadas, y muchos acaban aprendiendo a través de la cultura del porno, y la mayor parte de la industria de la pornografía actual está cargada de mensajes misóginos, presentando a las mujeres como cosas, recibiendo todo tipo de vejaciones y humillaciones, sometidas al abuso sexual en grupo como si de una muñeca se tratara, dando a entender que las mujeres no tienen voluntad, que están para satisfacer los deseos de los hombres y que incluso les gusta ser violadas. La mayor parte del porno fomenta la asimetría entre hombres y mujeres y la cultura de la violación.

Espero que esta primera parte os haya resultado útil. En el próximo post (Parte II), seguiré hablando de sexualidad, e iremos directamente al origen…


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© Copyright 2018. Consulta de Ginecología & Obstetricia Dra. Miriam Al Adib Mendiri. Todos los derechos reservados. El uso y/o copia no autorizada de este material sin el permiso expreso y por escrito del propietario de este sitio web está estrictamente prohibido. Los extractos y enlaces se pueden utilizar, siempre que se acredite que la fuente es ‘Consulta de Ginecología & Obstetricia Dra. Miriam Al Adib Mendiri’ y se indique la ‘url’ adecuada y específica hacia el contenido original.
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