¿Qué es el virus del papiloma humano o VPH?


El VPH es la infección sexualmente transmitida más frecuente que existe. El 80% de la población sexualmente activa lo ha tenido en alguna ocasión, pero en más del 90% de los casos es completamente inofensivo y desaparece espontáneamente.

En un pequeño porcentaje de los casos, puede ocasionar lesiones como verrugas genitales (condilomas) y lesiones premalignas en el cérvix, estas últimas a largo plazo pueden evolucionar hacia un cáncer de cérvix. La tasa de mortalidad del cáncer de cérvix disminuyó significativamente gracias a las citologías, actualmente en España la incidencia es muy baja, con un descenso importante desde los años 60. Por esta causa fallecen 550 mujeres al año (el 2% de todas las muertes por cáncer femenino y el 0,3% del total de las muertes entre las mujeres).

¿Cómo se desarrolla? ¿Se puede prevenir?


Existen gran cantidad de serotipos de VPH (más de 200).

Unos serotipos son los responsables de las verrugas genitales (condilomas), y otros son los responsables de las lesiones en el cérvix. Las verrugas tienen una naturaleza benigna (no malignizan) y remiten espontáneamente sin tratamiento en el 30 – 60 % de los casos. Dentro de los serotipos que afectan al cérvix, los hay de alto poder oncogénico (más capacidad de evolucionar a cáncer de cérvix) como el 16 y el 18, y los hay de bajo poder oncogénico (no evolucionan a cáncer, dentro de estos están los que pueden producir verrugas genitales).

La prevalencia de este virus es muy elevada en jóvenes, siendo la curación espontánea mayor del 90%. Otras veces, en lugar de eliminarse, este virus persiste en el tiempo, y puede que en algún momento en que baje la inmunidad genere las lesiones características; esto puede ocurrir incluso décadas después de contraerlo.

Cuando afecta al cérvix, lo primero que se desarrolla son las lesiones premalignas de bajo grado. Y aunque la mayoría de las veces estas lesiones se resuelven espontáneamente, puede ocurrir que persistan, y con el tiempo puede que evolucionen a lesiones premalignas de alto grado. En este caso, si no hacemos nada, con los años podría llegar progresar a cáncer de cérvix. Desde la normalidad de las células del cérvix hasta el desarrollo de las lesiones premalignas de bajo grado pueden pasar meses; desde las premalignas de bajo grado a las de alto grado pueden pasar de 1 a 15 años, desde que empiezan las primeras lesiones hasta llegar a cáncer de cérvix suele pasar más de una década. Esto significa que no se desarrolla este cáncer de la noche a la mañana, por eso se puede prevenir con las citologías periódicas, pues da tiempo de sobra para detectar las lesiones premalignas mucho antes de llegar al cáncer.

¿Cómo actuamos si hay lesiones premalignas?


Cuando hay lesiones premalignas de bajo grado no las tratamos médicamente, lo que hacemos en estos casos es hacer controles periódicos esperando a ver si estas lesiones se eliminan con la propia inmunidad, o bien si evolucionan a lesiones premalignas de alto grado.

La buena noticia es que entre el 80 al 90 % de las lesiones premalignas de bajo grado se curan espontáneamente. Si por el contrario llegan a causar lesiones premalignas de alto grado, esto ya sí lo tratamos con una intervención quirúrgica llamada conización, ya que solo un 20 % de las lesiones premalignas de alto grado se curan espontáneamente, y lógicamente no vamos a esperar a ver si estas lesiones se curan o evolucionan a cáncer. Esta cirugía consiste en extirpar la parte de cérvix afectada, suele tener pocas complicaciones y no afecta a la fertilidad de la paciente. Después, la pieza quirúrgica se analiza, y si los bordes están libres de lesión significa que hemos quitado la totalidad de cérvix afectado.

 “Un cáncer de cérvix no se forma de un día para otro, se necesita más de una década en la mayoría de los casos. Por eso con las citologías periódicas siempre podemos detectar a tiempo esas lesiones premalignas y evitar la progresión”


La importancia de las citologías periódicas y cuándo realizarlas.


Como ya hemos dicho, un cáncer de cérvix no se forma de un día para otro, se necesita más de una década en la mayoría de los casos. Por eso con las citologías periódicas siempre podemos detectar a tiempo esas lesiones premalignas y evitar la progresión.

Antes se hacían las citologías sistemáticamente cada año en población sana desde el momento en que comenzaba la actividad sexual. En cambio, las nuevas evidencias científicas recomiendan iniciarlas a los 25 años y espaciarlas cada 3 años (incluso cada 5 si el VPH es negativo), pues se ha demostrado que de esta manera seguimos llegando igualmente a tiempo al diagnóstico de las lesiones premalignas de alto grado (que son las que realmente necesitan ser tratadas con conización).

Otra ventaja que aporta espaciar las citologías es que, entre una y otra, algunas mujeres habrán tenido lesiones de bajo grado que les hará dado tiempo a eliminar espontáneamente y ni se habrán enterado, lo cual, dicho sea de paso, ahorra muchos disgustos. Muchas pacientes me han preguntado “¿no sería mejor hacer citologías anuales para pillar las lesiones antes de que lleguen a ser premalignas de alto grado?” La respuesta es que esto no aporta ninguna ventaja, ya que las lesiones de bajo grado no requieren ningún tratamiento ni quirúrgico ni médico, en este caso lo único que hacemos es realizar unas pruebas complementarias: PCR para detectar el serotipo de virus (si es de los de mayor o menor poder oncogénico), una colposcopia-biopsia (para confirmar el diagnóstico de la citología, el resultado suele ser el mismo que lo que sale en la citología, solo que en algunas ocasiones puede salir otro diagnóstico, por eso se hace esta prueba, para asegurar el diagnóstico sirviéndonos de la toma de un fragmento de tejido mayor), y después, si efectivamente el diagnóstico es de lesiones premalignas de bajo grado, lo que se hace es vigilar cada 6 meses para confirmar si las lesiones se eliminan espontáneamente, y en el caso de que evolucionaran a lesiones de alto grado entonces haríamos conización.

Por lo tanto, sabiendo lo lenta que es la evolución de las lesiones hasta llegar al cáncer, espaciar más las citologías en mujeres sanas no implica una merma en la prevención del cáncer. Todo esto que acabo de decir sobre citologías más espaciadas es aplicable en mujeres sanas sin factores de riesgo, la periodicidad de las citologías cambia y se vigila de forma más estrecha en aquellos casos donde hay lesiones previas u otros factores de riesgo importantes como la inmunosupresión, tener múltiples parejas sexuales, etc.

¿Qué puede hacer la persona afectada?


Todo aquello que mantenga el sistema inmunológico en buenas condiciones. El estrés, los tóxicos ambientales, fumar, la mala alimentación… todo esto deprime el funcionamiento del sistema inmunológico, en cambio los buenos hábitos aportarán más probabilidades para la eliminación espontánea del virus.

¿Por qué es bueno conocer la historia natural del VPH? Cada semana veo a muchas pacientes con una angustia tremenda por el hecho de tener VPH. Dedico bastante tiempo a explicarles, porque suelen pensar que lo que tienen es mucho más grave de lo que realmente es. Pero una vez entienden cómo es la evolución y naturaleza de este virus se lo toman con más calma. Lo primero que les digo cuando llegan tan asustadas es “no tiene nada de ‘mérito’ tener VPH, más del 80 % de la población sexualmente activa lo tiene en algún momento de sus vidas”.

Dejemos a un lado el estigma y los tabúes.


Muchas pacientes acuden a mi consulta con el estigma, el tabú de tener una ITS y el peso del cáncer. Cuando tienen lesiones premalignas de bajo grado les explico que, una vez confirmado con la colposcopia, básicamente lo que se hace en estos casos es vigilar, no hay que tratar médicamente, solo cuidarse para que la inmunidad funcione lo mejor posible, y que en el caso de requerir cirugía por tener lesiones premalignas de alto grado dejo claro que esto no es sinónimo de ‘tratar un cáncer’ sino de ‘prevenir un posible futuro cáncer’ (que es bien distinto).

Algunas veces me dicen “he leído que se asocia a la promiscuidad y a no utilizar preservativo pero yo no he sido promiscua y siempre usé preservativo, ¿por qué me ha pasado esto a mí?”. Pues bien, aunque a mayor número de contactos aumentan las posibilidades de contagio, también es cierto que se puede contraer con una única relación sexual que hayas tenido en toda la vida, y aunque el preservativo hay que utilizarlo porque protege bastante no evita al 100% de la transmisión.

También puede contraerse con el contacto sexual sin penetración, solo por la fricción piel a piel. Las mujeres lesbianas también pueden contraerlo (por eso también han de hacerse citologías, igual que las mujeres que tienen relaciones heterosexuales).

Cuando las veo excesivamente agobiadas por el estigma que les sugiere tener una ITS, les lanzo la siguiente pregunta: ¿a qué mujeres hacemos periódicamente citologías? Y me responden “a todas” a lo que contesto “efectivamente, a todas las que hayan tenido alguna relación sexual, aunque solamente sea una, en cambio, ¿a qué mujeres pedimos una analítica periódica para VIH?”, y entonces me contestan “a las que tienen algún factor de riesgo”, y ahí digo: “efectivamente, a los grupos de riesgo como tener múltiples parejas sexuales, contacto con una persona sospechosa de estar infectada, personal sanitario…”

En cambio, las citologías se hacen a todas las mujeres sexualmente activas (da igual si solamente han tenido un contacto sexual en su vida). ¿Por qué a todas? Porque contraer este virus le puede pasar a cualquiera que haya tenido relaciones sexuales independientemente de si ha habido un solo contacto sexual o muchos más.

Con este sencillo razonamiento, la carga de estigma disminuye drásticamente, ¡y menos mal! Porque vivir con esa desinformación y con esa sensación de ser una “apestada”, con toda la culpa y la vergüenza añadida, es una mochila pesada que literalmente ha arruinado la vida de cientos mujeres.

En muchas ocasiones me he encontrado con auténticos dramas de pareja: “si tengo esto entonces mi pareja habrá sido infiel” o bien, “mi pareja cree que he sido infiel”, a lo que contesto que es imposible encontrar al “culpable” de la transmisión del virus, puedes tenerlo a través de una pareja que tuviste muchísimo tiempo antes, también te lo puede contagiar tu pareja porque lo trae de una relación previa aunque sea hace muchísimos años…

Y es que este virus puede causar lesiones ¡hasta décadas después de haberlo contraído! Y con algo tan simple como hacer citologías periódicas podemos llegar a tiempo para evitar un cáncer de cérvix.

Cuidemos bien nuestra salud. Eso significa informarnos bien, aprender cada día un poco más para poder tomar decisiones informadas, y por supuesto, dejar a un lado los estigmas y tabúes sin sentido que solo nos ponen piedras en el camino.

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Dra. Miriam Al Adib Mendiri.
Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Extremadura.
Especialista en Ginecología y Obstetricia.
Colegiada Nº 06/5634


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